No hay duda, el hijo de Gwen Stefani entró en los terribles dos años. Ahora ya tiene la fuerza para escapársele, hacer unos cuantos berrinches e incluso querer darle algunos golpecitos en plena cara. ¡Tremendo!

Imaginen, si así es con uno, la pobre Gwen se volverá loca cuando llegue el segundo

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